Ingenieros desarrollan «cinta adhesiva» quirúrgica como alternativa a las suturas

Ingenieros desarrollan «cinta adhesiva» quirúrgica como alternativa a las suturas

Los ingenieros del MIT ahora han desarrollado un tipo de cinta adhesiva quirúrgica: un parche adhesivo fuerte, flexible y biocompatible que se puede aplicar fácil y rápidamente a tejidos y órganos biológicos para ayudar a sellar desgarros y heridas.

Al igual que la cinta adhesiva, el parche nuevo es pegajoso por un lado y suave por el otro. En su formulación actual, el adhesivo está destinado a sellar defectos en el tracto gastrointestinal, que los ingenieros describen como el conducto biológico del propio cuerpo.

En numerosos experimentos, el equipo ha demostrado que el parche puede adherirse rápidamente a grandes desgarros y pinchazos en el colon, el estómago y los intestinos de varios modelos animales. El adhesivo se adhiere fuertemente a los tejidos en varios segundos y se mantiene durante más de un mes. También es flexible, capaz de expandirse y contraerse con un órgano en funcionamiento mientras sana. Una vez que una lesión se cura por completo, el parche se degrada gradualmente sin causar inflamación ni adherirse a los tejidos circundantes.

El equipo prevé que el parche adhesivo quirúrgico algún día podría almacenarse en los quirófanos y usarse como una alternativa o refuerzo rápido y seguro a las suturas cosidas a mano para reparar fugas y desgarros en el intestino y otros tejidos biológicos.

“Creemos que esta cinta quirúrgica es una buena base tecnológica para convertirla en un producto listo para usar”, dice Hyunwoo Yuk, científico investigador del Departamento de Ingeniería Mecánica del MIT. “Los cirujanos podrían usarlo como usan cinta adhesiva en el mundo no quirúrgico. No necesita ninguna preparación ni paso previo. Solo sácalo, ábrelo y úsalo”.

Yuk, el codirector y coautor correspondiente del estudio, y sus colegas publicaron sus resultados hoy en la revista Science Translational Medicine. Otros coautores incluyen al postdoctorado del MIT y autor principal Jingjing Wu; el supervisor del proyecto y coautor correspondiente Xuanhe Zhao, profesor de ingeniería mecánica y de ingeniería civil y ambiental en el MIT; y colaboradores de la Clínica Mayo y la Universidad de Ciencia y Tecnología del Sur.

Un instinto visceral

La nueva cinta adhesiva quirúrgica se basa en el diseño del equipo de 2019 para una cinta de doble cara. Esa primera iteración comprendía una sola capa que era pegajosa en ambos lados y estaba diseñada para unir dos superficies húmedas.

El adhesivo estaba hecho de ácido poliacrílico, un material absorbente que se encuentra en los pañales, que comienza seco y absorbe la humedad cuando entra en contacto con una superficie o un pañuelo húmedo, adhiriéndose temporalmente al tejido en el proceso. Los investigadores mezclaron en el material ésteres NHS, compuestos químicos que pueden unirse a proteínas en el tejido para formar enlaces más fuertes. Finalmente, reforzaron el adhesivo con gelatina o quitosano, ingredientes naturales que mantuvieron la forma de la cinta.

Los investigadores encontraron que la cinta de doble cara unía fuertemente diferentes tejidos. Pero al consultar con los cirujanos, se dieron cuenta de que una versión de un solo lado podría tener un impacto más práctico.

“En situaciones prácticas, no es común tener que unir dos tejidos; los órganos deben estar separados entre sí”, dice Wu. “Una sugerencia fue usar este elemento pegajoso para reparar fugas y defectos en el intestino”.

Misma cinta, nuevos trucos

Los investigadores primero ajustaron su receta adhesiva, reemplazando la gelatina y el quitosano con un hidrogel de mayor duración, en este caso, alcohol polivinílico. Este intercambio mantuvo el adhesivo físicamente estable durante más de un mes, el tiempo suficiente para curar una lesión intestinal típica. También agregaron una segunda capa superior no pegajosa para evitar que el parche se adhiera al tejido circundante. Esta capa se fabricó con un poliuretano biodegradable que tiene aproximadamente el mismo estiramiento y rigidez que el tejido intestinal natural.

“No queremos que el parche sea más débil que el tejido porque, de lo contrario, correría el riesgo de reventar”, dice Yuk. «Tampoco queremos que sea más rígido porque restringiría el movimiento peristáltico en las vísceras que es esencial para la digestión».

En las pruebas iniciales, el parche se adhirió a los tejidos, pero también se hinchó, tal como lo haría un pañal a base de hidrogel completamente mojado. Esta hinchazón estiró la cinta y el desgarro subyacente que pretendía sellar.

Luego, el equipo llevó a cabo experimentos para probar las propiedades y el rendimiento del parche. Cuando el parche se colocó en un cultivo con células epiteliales humanas, las células continuaron creciendo, lo que demuestra que el parche es biocompatible. Cuando se implantó bajo la piel de ratas, el parche se biodegradó después de aproximadamente 12 semanas, sin efectos tóxicos.

Finalmente, el equipo aplicó el parche sobre defectos de colon en cerdos y observó que los animales continuaban alimentándose normalmente, sin fiebre, letargo u otros efectos adversos para la salud. Después de cuatro semanas, los defectos se curaron por completo, sin signos de fugas secundarias.

Referencia:

  • https://news.mit.edu/2022/surgical-tape-bioadhesive-sutures-0202
Patenta mexicano dispositivo que transforma orina en combustible

Patenta mexicano dispositivo que transforma orina en combustible

En promedio, cada ser humano saludable genera por día 1.4 litros de orina, compuesto por el que el cuerpo segrega sustancias de desecho. A fin de dar aprovechamiento a la excreción, el doctor Gabriel Luna Sandoval, investigador de la Universidad Estatal de Sonora (UES), experimentó con el líquido en una celda de la que habitualmente se obtiene hidrógeno del agua, y tras varias adecuaciones logró que el dispositivo produjera biocombustible para abastecer estufas de uso doméstico y energía eléctrica.

El logro le significó al científico radicado en San Luis Río Colorado una patente y el interés de producirlo industrialmente por parte de empresarios mexicanos y extranjeros.

El ingeniero mecánico del Instituto Politécnico Nacional y quien realizó su estancia doctoral en Energías Renovables para Aplicaciones Espaciales, por la Universidad Politécnica de Cataluña en Barcelona, explica que de cinco mililitros de orina se genera un litro de biogás, de manera que una familia de tres personas puede producir a través de la orina el hidrógeno necesario para usarlo como combustible una semana.

Para la obtención de hidrógeno se emplea el procedimiento electroquímico de electrólisis, en el que la celda, de 20 centímetros cuadrados, recibe la orina y mediante dos electrodos se hacen pasar 12 volts de energía fotovoltaica, es decir, proviene del Sol y es almacenada en una batería para el momento en que se requiera ser utilizada. De esta forma, de la orina se obtiene una molécula de la urea y una más de agua, de la que se desprenden dos moléculas de oxígeno y seis de hidrógeno, mismas que sirven ya como combustible.

“Al principio no fue fácil porque en la electrólisis la orina no se comporta como el agua, ya que contiene sales y solidos orgánicos que se adhieren a los electrodos de la celda y dificultan llevar a cabo el proceso. La orina es un electrolito natural, tiene compuestos orgánicos, y en ello radica la diferencia.

“Entonces, lo que se hace es limpiar la orina antes de usarla a fin de quitar los sedimentos y aprovecharla de esta forma”, detalla el científico mexicano que también es asesor del ICAT de la Universidad de Selçuk, en Turquía.

Después de sinfín de pruebas con las celdas para lograr hidrógeno del agua, se hicieron las modificaciones convenientes y se logró el desarrollo deseado para el empleo de orina, de cual se obtuvo la patente en marzo de 2016.

El paso siguiente es que el desarrollo sea práctico, portable, del tamaño de una pequeña maleta para que se pueda transportar y adaptar a otras necesidades diferentes a las del hogar. El doctor Luna Sandoval refiere que el equipo científico que él encabeza en la UES trabaja en el prototipo abastecer de combustible a un auto, pero ello llevará más tiempo. “Tenemos en construcción una celda pero no con electrodos de acero inoxidable sino con otro material más costoso, el cual requiere todavía más pruebas”, puntualiza el especialista.

Si bien la creación ha dado pie a que diversos empresarios muestren su interés en establecer vínculos comerciales con el científico mexicano, él mismo no descarta la posibilidad de echar a andar una spin off, es decir, una empresa propia en la que también haya ganancias para la universidad sonorense.

Finalmente, el doctor Luna Sandoval comparte su experiencia en el foro Innovation Match, realizado en Guadalajara en abril de 2016, evento organizado por el Centro Kappa de Conocimiento S. C.

“He tenido la oportunidad de ver eventos similares fuera del país y no lo concebía para México. Pero ver que se hizo realidad, con el intercambio de información entre los jóvenes participantes, los vínculos que se hicieron y el trato muy valioso a los investigadores augura que los próximos eventos serán un éxito garantizado”.

Referencia:

  • https://invdes.com.mx/agencia-id/patenta-mexicano-dispositivo-que-transforma-orina-en-combustible/?fbclid=IwAR3hcwlrUbXbWeAOpYdWMxClFZ8gUXcSym4gSDHytlAQpvS3KFlwa9KxhjA

 

Las futuras variantes de COVID-19 serán más contagiosas, según la OMS

Las futuras variantes de COVID-19 serán más contagiosas, según la OMS

CNBC informa que los funcionarios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sugieren que las futuras variantes del coronavirus serán tan infecciosas como Ómicron, o incluso más transmisibles.

Si serán más o menos mortales aún está por ver.

Según la cadena CNBC, casi 21 millones de nuevos casos de COVID-19 fueron reportados a la OMS en la última semana.

Aunque, hasta ahora, Ómicron ha sido menos virulenta que las cepas anteriores, los funcionarios de la OMS dicen que la afluencia de nuevos casos ha tenido un impacto devastador en los hospitales de todo el mundo.

“La próxima variante que nos preocupe estará más preparada, y lo que queremos decir con esto es que será más transmisible, porque tendrá que superar lo que circula actualmente”, afirma Maria Van Kerkhove, directora técnica de COVID-19 en la OMS a través de CNBC.

“La gran pregunta es si las futuras variantes serán o no más o menos severas”, continúa Maria Van Kerkhove, directora técnica de COVID-19 en la OMS a través de CNBC.

El coronavirus no es más leve ahora

Los responsables de la OMS advierten contra el hecho de aceptar la teoría de que la COVID-19 está mutando en cepas más leves.

“Esperamos que ese sea el caso, pero no hay garantía de esto y no podemos confiar en ello”, explica Maria Van Kerkhove, directora técnica de COVID-19 en la OMS a través de CNBC.

Un estudio de la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido encontró que las dosis de refuerzo de las vacunas contra el coronavirus son casi un 75% más efectivas para prevenir las infecciones sintomáticas de Ómicron.

El estudio también concluyó que después de diez semanas, la protección de una dosis de refuerzo disminuye drásticamente, cayendo a alrededor del 45% de la eficiencia.

Referencia:

https://www.muyinteresante.es/salud/video/las-futuras-variantes-de-covid-19-seran-mas-contagiosas-segun-la-oms-451643275256

 

4 incertidumbres que aún tenemos sobre la covid-19

4 incertidumbres que aún tenemos sobre la covid-19

La pandemia de covid-19 nos colocó en enero de 2020 sobre una montaña rusa de miedos, esperanzas, desesperaciones y euforias de la que aún no nos hemos bajado.

Hay momentos en que todos pensamos que la pandemia ya es cosa del pasado, y otros en que parece que comenzamos de nuevo desde cero. El último susto nos lo ha dado la nueva variante ómicron.

Quizá recapitular y enumerar las incertidumbres que nos quedan aún respecto al virus SARS-CoV-2 y su eliminación nos ayude a enfrentar los meses venideros.

1. ¿Va a volverse el virus endémico?

Pues estamos empezando a pensar que no. Primero, por lo que nos enseña la historia. Las dos pandemias semejantes a esta que hemos sufrido (viruela y poliomielitis) sólo se consiguieron atajar a base de medidas de contención y vacunación masiva, y llevó muchos años. En el caso de la viruela fueron varios siglos, y conllevó la invención de las vacunas. Y la polio, descrita por primera vez en 1840, todavía no está erradicada, puesto que aún se notifican casos en dos países del mundo. Con lo que va camino de los dos siglos.

Ninguno de estos dos virus se ha convertido en endémico: ha habido que erradicarlos y ha llevado mucho tiempo. Cada vez está más claro que lo mismo puede pasar con SARS-CoV-2.

En segundo lugar, no es un virus inocuo como un catarro. La infección por SARS-CoV-2 es un síndrome respiratorio, inicialmente similar a una gripe (y en muchos casos lo es). Pero ahora sabemos que también puede dejar secuelas que permanecen durante meses. Más adelante sabremos cuánto y en qué medida exactamente, pero muchas personas están sufriendo las consecuencias de la infección. Además, si desagregamos los datos totales de afectados por covid persistente, la balanza se inclina hacia las mujeres.

2. ¿Debemos dejar que circule a su antojo?

Hace meses, algunos barajaron esa posibilidad, pero las evidencias demuestran que no era buena idea. No hasta que sepamos más sobre las secuelas. Nos preocupan especialmente los niños, que tienen toda la vida por delante y podrían padecerlas de forma crónica.

La situación en España es mejor con respecto a otros países de nuestro entorno gracias a la gran aceptación de las vacunas y al mantenimiento de medidas como mascarillas en interiores. Pero el aumento de los casos en las últimas semanas indica que la tónica de algunos países europeos de rescatar medidas que se habían abandonado nos llegará a nosotros. Basta observar la rapidez con que se han cancelado en toda Europa los vuelos con Sudáfrica al aparecer una nueva variante de preocupación. Y no debemos olvidar que la nueva variante ha aparecido en un país con bajos niveles de vacunación donde el virus, básicamente, campa a su antojo.

3. ¿Qué pasa? ¿No funcionan las vacunas?

Sí funcionan, pero aún no tenemos vacunas esterilizantes (es decir, que impidan la transmisión). Además, nuestro sistema inmunitario, con las vacunas actuales, no es una pared blindada. Casi lo es cuando nos acabamos de vacunar, pero cuando pasa un tiempo y descienden los anticuerpos en sangre, podemos contagiarnos y el virus se divide en nuestras mucosas.

Lleva un tiempo desplegar la respuesta inmune, y durante ese tiempo podemos transmitirlo. En menor medida que los no vacunados, pero lo transmitimos. No acabaremos en el hospital ni moriremos, pero durante el tiempo que transcurre hasta que nos deshacemos del virus, podemos contagiar.

Los estudios preclínicos y clínicos de las vacunas publicados confirman que los virus se replican en personas vacunadas. Es decir, no eliminan la transmisión del virus.

¿Eso ocurre con todas las vacunas? Con las que han llegado antes y están aprobadas, sí. La disminuyen mucho, pero la protección que nos otorgan no elimina el virus totalmente. Nos protegen de la enfermedad grave, como se demuestra, afortunadamente, por el descenso acusado de fallecimientos, pero no son completas.

Es un factor muy importante que, de momento, permite al virus moverse a sus anchas, reproducirse y evolucionar hacia variantes más contagiosas, como ha ocurrido hasta ahora.

La buena noticia es que la investigación en vacunas continúa, y a estas vacunas de primera generación seguirán otras que, además de adaptarse a nuevas variantes o ser más completas en el reconocimiento del virus, conseguirán doblegarlo y eliminarlo. Probablemente deberemos revacunarnos hasta que lleguen, para que las defensas no disminuyan. Y, cuando lleguen, para erradicar la enfermedad.

Algunas de estas vacunas se administrarán de forma nasal u oral, desarrollando defensas en las vías respiratorias altas para atajar el problema desde el minuto uno del contagio.

4. ¿Qué va a pasar?

Seguiremos teniendo oleadas. Ya menos letales, pero el virus seguirá cebándose con los vulnerables (por no estar vacunados o por no tener una respuesta inmune adecuada). Y seguirá propagándose hasta que nos inmunicen a todos con una vacuna esterilizante. Pensamos que el virus no se va a endemizar, sino que tendremos que aplastarlo por varias vías, como hicimos con viruela y polio.

A no ser que surja una variante que produzca enfermedad muy leve (tipo catarro), sin secuelas, muy transmisible y que desplace a todas las demás. Otros coronavirus lo han hecho. En ese caso, el virus se instalaría conviviendo entre nosotros y produciendo un catarro más de los que ya circulan.

Por lo que sabemos hasta ahora, la nueva variante Ómicron podría ser de este tipo. Si lo es, estupendo. Si no, no pasa nada: seguiremos ajustando nuestras incertidumbres. Es así como se trabaja en ciencia.

Referencias:

– https://www.bbc.com/mundo/noticias-59477692

– https://theconversation.com/covid-19-la-pandemia-de-las-incertidumbres-172642

Científicos españoles logran que una mujer ciega reconozca formas y letras con un implante en el cerebro

Científicos españoles logran que una mujer ciega reconozca formas y letras con un implante en el cerebro

Por primera vez se han usado electrodos directamente en la corteza visual de una persona invidente

Bernardeta Gómez era profesora de Biología en un instituto de Valencia cuando, hace 16 años, una septicemia la dejó ciega. Ahora, con 57 años, un implante dentro del cerebro le ha permitido percibir patrones y reconocer algunas letras del alfabeto. Incluso ha podido jugar a una versión sencilla del comecocos. El sistema, diseñado por científicos de la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH), contaba con un centenar de electrodos colocados en la región cerebral encargada de la visión. Es la primera vez que se usa esta tecnología en una persona invidente. La ceguera de la antigua docente volvió una vez que se desenchufó, pero ahora están reclutando nuevos voluntarios para ir más allá.

“Me pusieron el implante el lunes 22 de octubre de 2018. El martes ya estábamos con el experimento”, rememora Gómez. “Los tres primeros meses, lo que iba a durar la investigación, no avanzamos mucho, pero insistí en que se alargara. Fue entonces cuando empecé a distinguir cambios en la intensidad. Eran como lentejuelas muy luminosas y, según variaban los parámetros, las veía más o menos intensas, más o menos grandes”, añade.

Lo que Gómez llama “lentejuelas” son los llamados fosfenos, un fenómeno visual en forma de flashes o puntos luminosos. Cualquiera que se frote los párpados con cierta fuerza puede ver una lluvia de ellos con los ojos cerrados. En las personas ciegas son habituales y muchas veces espontáneos. En el caso de la exprofesora, los solía ver cuando se producía algún sonido fuerte o tenía un sobresalto, pero también de forma inesperada.

El director del Grupo de Neuroingeniería Biomédica del Instituto de Bioingeniería de la UMH Eduardo Fernández explica que los fosfenos aparecen como un punto concreto del espacio visual. “La retina tiene una especie de mapa en el córtex cerebral que conecta con el campo visual. Este mapa retinotópico se había estudiado en personas que ven: estimulas una parte determinada y ves algo concreto y no otra cosa. Nos ha sorprendido que estas predicciones se cumplan completamente en una persona ciega. El mapa sigue ahí”, detalla. El problema con el que se encontraban con la profesora es que unas veces aparecían al estimular el córtex occipital derecho (tras la oreja, en la parte superior), sede del procesamiento visual, y otras lo hacían de forma espontánea. Como bromea Gómez, “ellos [por los científicos] iban tan a ciegas como yo”.

La investigación, en la que han participado científicos de la universidad alicantina, el Instituto de Neurociencia de Países Bajos, o la Universidad de Utah (Estados Unidos), es pionera en muchos sentidos. Lo que hicieron fue insertar una placa con 96 electrodos dentro del cerebro. Cada uno tiene una longitud de 1,5 milímetros y un diámetro de 80 micras. “Tienen el tamaño de las neuronas con las que queremos comunicar”, dice Fernández. Los neurocientíficos llevan varios años probando estas placas en personas con parálisis o incapacitadas para comunicarse. “Es la primera vez que se implanta en la región visual del cerebro y en una persona ciega”, destaca el investigador de la UMH. Además, los electrodos no solo envían señales eléctricas, también recogen la respuesta neuronal, enviándola a un sistema externo. Algo igual de novedoso. Todos los detalles del estudio aparecen en la última edición de la revista científica Journal of Clinical Investigation.

El sistema se completó con una retina artificial (un procesador de imagen similar al de las cámaras, montado sobre unas gafas convencionales). Su misión era convertir el estímulo óptico en eléctrico, que es lo que activa al cerebro. A diferencia de otros enfoques que intentan que el ojo recupere parte de la visión, como el de la optogenética, “aquí nos hemos saltado el ojo”, dice el director del proyecto. Los ojos de Gómez no percibían ni la luz.

Al principio, los investigadores activaban los electrodos uno a uno. Así que provocaban la aparición de un único fosfeno. La profesora de Biología recuerda que decía: “Que estoy viendo un punto”. A medida que el cerebro de Gómez se entrenaba, los autores del estudio elevaron la complejidad de la estimulación, aumentando el número de electrodos que activaban a la vez. “Lo fueron complicando y empecé a ver barras estrechas, anchas, cuadrados… y luego aprendí a distinguir los patrones, llegue a percibir un rostro humano y el de un perro”, dice. Incluso, pudo jugar a una versión simplificada del comecocos en la que tenía que evitar que la pillaran. “Fue una experiencia, como decirlo, total. No me salen las palabras”, termina.

En la detección de patrones y formas, la paciente pasó de un porcentaje de acierto del 81,4% al 100%. En el último mes de los seis que duraron los experimentos, fueron más allá e investigaron la percepción de letras usando la activación de 16 electrodos de forma simultánea. Gómez pudo distinguir algunas, como la L, C, V u O con un 70% de aciertos. Pero no pudieron inducir la percepción de todo el alfabeto e ignoran por qué.

Casi todo en la investigación es tan nuevo que no había precedentes con los que comparar. Por ejemplo, fueron ajustando la señal eléctrica hasta identificar el umbral necesario para lograr una respuesta del cerebro de la profesora. Los intentos de estimular el cerebro para que las personas ciegas recuperen al menos parte de la visión se remontan a los años setenta del siglo pasado. Pero siempre fue una estimulación desde fuera. Aquí abren la cabeza y van al cerebro directamente. A diferencia de los sistemas de electrodos que se ponen sobre el cuero cabelludo, que funcionan en el rango de los miliamperios, estos implantes directos rebajan el amperaje en varios órdenes de magnitud. La cercanía permite una mayor resolución con menos energía, pero había que afinar para evitar una estimulación excesiva. El umbral medio de la antigua docente lo cifraron en 66,8 microamperios.

Para Jaume Català, oftalmólogo de los hospitales catalanes Sant Joan de Déu y el de Bellvitge, los resultados de esta investigación son “un hito en visión artificial con estimulación cortical”. Enseguida limita su entusiasmo: “Se trata de un caso individual y de un estudio piloto”. Para Català, “esta aproximación es capaz de plantear posibles soluciones en aquellos pacientes que en algún momento tuvieron visión y la han perdido totalmente, ya sea por alteraciones de la retina o del nervio óptico”. Pero, aclara, el córtex visual debe ser funcional. “Aún estamos lejos de conseguir una visión funcional tanto por la duración de los implantes, como por su predictibilidad y la necesidad de estudiar y conocer mejor la complejidad y múltiples vías de las áreas visuales de la región cortical”, recuerda.

El trabajo muestra también lo mucho que queda por hacer. Para que personas como Gómez puedan aprovechar los resultados de investigaciones de este tipo, todavía hay que solventar varios problemas. Uno es el del número de electrodos. Los 96 usados aquí, que ocupan un cuadrado de 4×4 milímetros tendrían que ser ampliados y mucho. El equipo de Fernández publicó en la revista Science un experimento en el que usaron una placa con 1.024 electrodos para estudiar la respuesta cerebral, “pero fue en monos que veían”, recuerda el neurocientífico.

Otro obstáculo a esquivar es que Gómez tenía que estar conectada a una unidad central mientras participaba en las pruebas. Una vez terminaba, se desenchufaba y dejaba de ver esos fosfenos. Y transmitir y recibir de forma inalámbrica requeriría una energía que podría generar otros problemas. “Necesitamos más datos” dice el investigador de la UMH. Para ello, han ampliado los ensayos a otras personas. “Hemos recibido solicitudes de todo el mundo esperando volver a ver, pero eso no va a pasar, esto es investigación. Buscamos gente como Berna, que sabía que no iba a volver a ver. Si no, les podríamos hacer mucho daño”, resalta.

Bernardeta Gómez asegura que no siente especial nostalgia por haber vuelto a ver un poco durante unos meses. En sus propias palabras: “Sabía a lo que iba. Tenía muy claro que no iba a recuperar la vista, pero siento una gran satisfacción personal y con eso ya me siento pagada”.

Referencia:

– https://elpais.com/ciencia/2021-10-19/cientificos-espanoles-logran-que-una-mujer-ciega-reconozca-formas-y-letras-con-un-implante-en-el-cerebro.html

¿Dejarías que un abogado robot te defendiera?

¿Dejarías que un abogado robot te defendiera?

¿Podría tu próximo abogado ser un robot?

Suena descabellado, pero lo cierto es que los sistemas de software de inteligencia artificial (IA) -los programas de computadora que pueden actualizarse y «pensar» por sí solos- están siendo cada vez más utilizados en el entorno legal.

Joshua Browder describe su aplicación DoNotPay como «el primer abogado robot del mundo».

Ayuda a componer declaraciones legales. Le dices al bot de charla cuál es tu problema (como una apelación contra una multa por mal estacionamiento) y te sugiere lo que cree que es el mejor lenguaje legal para utilizar al respecto.

«Los usuarios pueden teclear su versión de una disputa en sus propias palabras, y el software tiene una máquina con un modelo de aprendizaje que cuadra la manera legal de expresarla», explica.

Browder, de 24 años, y su compañía están basados en Silicon Valley, California, pero los orígenes de la empresa se remontan a 2015, en Londres, cuando tenía solo 18 años.

«En la última etapa de mi adolescencia en Hendon, al norte de Londres, yo era un pésimo conductor», cuenta. «Recibí una cantidad de costosas multas por mal estacionamiento que, como seguía en la secundaria, no podía pagar».

Tras mucha investigación, Browder dice que encontró la mejor manera de impugnar esas multas. «Si sabes lo que debes decir, puedes ahorrar mucho tiempo y dinero».

En lugar de copiar y pegar los mismos documentos una y otra vez, asegura que le pareció que era «la labor perfecta para un software». Así que creó la primera versión de DoNotPay («NoPagues«, en español) en unas semanas en 2015.

«Realmente solo era para impresionar a mi familia», cuenta.

Pero, desde entonces, la app se ha propagado por Reino Unido y EE.UU., y ahora te puede ayudar a escribir cartas sobre asuntos como reclamos de seguros, solicitud de visas de turista, quejas a una empresa o autoridad local, reembolso del dinero de unas vacaciones que ya no puedes tomar o cancelar la suscripción a un gimnasio.

Browder afirma que los últimos dos usos se dispararon durante la pandemia.

Ahora, DoNotPay se jacta de tener 150.000 subscriptores de pago. Y aunque tiene sus críticas como las de quienes dicen que el consejo legal no es suficientemente preciso, el año pasado recibió un premio del Colegio de Abogados de EE.UU. por aumentar el acceso al ámbito legal.

Bowder aseguratener una tasa de éxito en general de 80%, que se reduce a 65% para las multas de mal estacionamiento porque «algunas personas son culpables».

Quizá pienses que los abogados humanos temen que la IA se entrometa en su campo. Pero algunos lo reciben con beneplácito, pues el software puede servir para buscar y ordenar rápidamente grandes cantidades de documentos de casos.

Una de esas abogadas es Sally Hobson, del bufete de abogados en Londres The 36 Group, que trabaja en casos criminales.

Recientemente uso la IA en un complejo juicio de asesinato. El caso implicaba tener que analizar rápidamente más de 10.000 documentos.

El software realizó la tarea cuatro semanas más rápido de lo que le hubiera tomado a los humanos, ahorrando casi US$70.000 en el proceso.

El uso de AI para asistir a abogados «se está volviendo la norma y ya no es algo raro», dice Eleanor Weaver, directora ejecutiva de Luminance, que produce el software que Hobson usó.

Más de 300 otros bufetes legales en 55 países lo utilizan, trabajando en 80 idiomas.

«Antes tenías una cantidad de tecnologías [de inspección de documentos] que no iban más allá de búsqueda de palabras clave, como teclear «Control-F» en tu portátil», indica Weaver.

En cambio, dice que el sofisticado software que existe actualmente puede conectar palabras y frases asociadas.

Pero la IA no sólo está ayudando a los abogados a revisar la evidencia documental. Ahora también les puede ayudar a preparar y estructurar su caso, así como buscar cualquier precedente legal relevante.

Laurence Lieberman, quien dirige el programa digital de disputas del bufete legal Taylor Wessing en Londres, usa ese tipo de software, el cual ha sido desarrollado por la firma israelí Litigate.

«Cargas el sumario del caso y tus alegatos, y entra y resuelve quiénes son las figuras clave», señala.

«Y luego la IA los vincula a todos, y arma una cronología de los eventos clave y las explicaciones de qué sucede en qué fechas».

Entretanto, Bruce Braude, jefe de tecnología de Deloitte Legal, el brazo legal del gigante de la contaduría Deloitte, dice que el sistema de software TAX-I puede analizar datos judiciales históricos para apelaciones de casos fiscales similares.

La empresa sostiene que puede predecir correctamente cómo se determinará una apelación el 70% de las veces.

«Ofrece una manera más cuantificable de tus probabilidades de éxito, que puedes usar para determinar si debes proceder o no», afirma Braude.

Pero dado que la IA puede escribir documentos legales o asistir a abogados humanos, ¿llegará el momento en que veamos abogados robots o incluso jueces robots?

«Creo que, la verdad, no estamos ni cerca de eso», asegura Weaver.

Pero otros como el profesor Richard Susskind, que preside el grupo de asesoría de IA del Alto Magistrado de Justicia de Inglaterra, no están tan seguros.

Susskind dice que en la década de los 80 estaba realmente horrorizado ante la idea de un juez computarizado, pero que ya no piensa igual.

Indica que incluso antes del coronavirus, «Brasil tenía una acumulación de más de 100 millones de casos jurídicos, y no hay posibilidad de que jueces y abogados humanos puedan sacarse de encima una carga de ese tamaño».

De manera que si un sistema de IA puede de manera precisa (digamos con un 95% de probabilidades) predecir el resultado del fallo de un tribunal, él dice que tal vez deberíamos empezar a pensar en manejar esas predicciones como determinaciones vinculantes, especialmente en países que tienen tanta acumulación de casos atrasados.

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Referencias:

– https://www.bbc.com/mundo/noticias-58245720